JIMÉNEZ MERINO, EL GRAN FARSANTE

Con el sello de la casa, Alberto Jiménez Merino emuló a su padrino, el ex gobernador Mario Plutarco Marín Torres, y mandó a ponerle un “coscorrón” a un periodista que le resultó incómodo, por la claridad de su análisis sobre el tibio y gris aspirante a la minigubernatura.

Jiménez Merino ordenó o consintió que el “coordinador” de medios de comunicación de su campaña en pos de Casa Puebla, el dos veces presidiario, por chantaje y fraude, pseudo empresario y falso periodista Eduardo Rivera Santamaría –todo un impresentable- publicara en redes sociales, como anuncio pagado, denuestos y mentiras contra el columnista Ricardo Morales, quien describió en su “Serpientes y Escaleras” del pasado viernes, la mala calaña de la gente de la que se está rodeando eldelegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

El asunto, de por sí grave, no viene más que a sumarse a la larga cadena de yerros ysimulaciones del ex diputado federal, quien además de su tibieza e incapacidad política ha demostrado flagrantemente sus fallas y abusos administrativos.

En la delegación, desde donde Jiménez Merino realiza campaña con recursos públicos, alrededor de 120 de sus colaboradores pasaron 10 meses sin cobrar porque el priísta es incapaz de controlar a su subdelegado administrativo, Salvador Aranda Pedrero, quien sencillamente no les pagaba y hace lo que le place.

El desorden administrativo que permitió Jiménez Merino, quien -eso sí- cuenta con todos los recursos para las giras en que entrega tractores, insumos y herramientas a campesinos, incluso la movilización del personal a varios municipios –recién ofreció una rueda de prensa en San Martín Texmelucan para hablar de sus aspiraciones en horario, día hábil y con los recursos de la dependencia–, llegó a grado tal que a la delegación le cortaron la luz a finales de julio, por unos días. Ni para pagarla tuvo Sagarpa, pero sí tiene para las giras proselitistas del político mixteco.

¿Está enterado de esto el nuevo secretario de Agricultura del gobierno de la República,José Eduardo Calzada Rovirosa? ¿Consiente el ex gobernador de Querétaro que su delegado en Puebla haga campaña a la gubernatura con recursos públicos?

Aquí la única solución es la renuncia de Jiménez Merino a la dependencia. Las dádivas gubernamentales para los campesinos no las está entregando un funcionario, sino unprecandidato a la gubernatura. Eso es un delito.

Hay otro tema que desnuda la farsa del delegado: es común escuchar a los priístas hablar de lo mal que está el campo del estado y el “abandono” que en éste prevalece. De ser así, hay que estar bien conscientes de que en los últimos tres gobiernos estatales, el de Melquiades Morales, el de Mario Marín y ahora en el de Rafael Moreno Valle, ha sido precisamente Jiménez Merino el responsable de la política agropecuaria de la entidad la mayor parte del tiempo; en los dos primeros casos como titular de la Secretaría de Desarrollo Rural de la entidad y en el tercero como titular de la Sagarpa.

Si hay culpas que repartir por las carencias y deficiencias en el campo de Puebla, el mayor responsable es Jiménez Merino.

En el contexto político, es el menos calificado de todos los aspirantes a la candidatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 2016, pues jamás ha sabido lo que es ir a una verdadera contienda y ganarla.

Las dos veces que fue diputado federal, en 2003 y en 2009, compitió con el respaldo de los entonces gobernadores Melquiades Morales y Mario Marín, respectivamente, con una amplia chequera a disposición y en distritos, el primero por Acatlán y el segundo por Izúcar-Acatlán-Chiautla, tras una distribución, con todo a favor. De por sí apocado, Jiménez Merino no sabría qué hacer en una elección de alto nivel, de alta competitividad, como la que se espera en 2016.

Encima, hay que puntualizar que en la capital y la zona metropolitana, el político de la Mixteca no es siquiera conocido, y en esa zona se concentra la mitad de la votación del estado.

Hoy, el ingeniero agrónomo, que eso sí sabe mucho de plátanos, papayas y bambú, es además títere de Mario Marín, el “góber precioso”, quien lo ve como su “tonto útil” y lamoneda de cambio ante el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, para vendérselo aManlio Fabio Beltrones a cambio de la candidatura al Senado en 2018.

A todo esto, súmele que Alberto Jiménez Merino, quien aún presume de su pulcritud y honestidad, se ha rodeado de verdaderos delincuentes, extorsionadores y defraudadores, a quienes encarga enviar mensajes y ataques, al puro estilo de la mafia, contra sus críticos. ¿Qué sigue, que Jiménez Merino mande a golpear a periodistas?

Tomado de la columna Garganta Profunda del autor Arturo Luna

 

banner fundacion