Klic Klic, la revolución del sexo 3.0

, Destacada

Escribirnos, escucharnos, vernos. Era sólo cuestión de tiempo para que, a través de la Web, pudiéramos sentirnos. Y ese momento llegó, ahora es posible. Klic Klic es el primer juguete erótico 3.0 que, a kilómetros de distancia (no importa cuántos) y gracias a un software, traspasa todos los límites y llega a tocar las fibras más íntimas provocando sensaciones incomparables.

¿El fin de las fronteras?

Lejos quedaron aquellos días en los que la llegada del cartero con noticias representaba la felicidad. Y, si bien se ubican más cerca en el calendario, también están desactualizados los chats, el msn, la inefable camarita y las teleconferencias. Entonces, ¿todo conspira contra el amor? No, justamente lo contrario.

Lejos de mapas y geografías, aquellas parejas a las que la vida –y sus inevitables circunstancias- separó ahora tienen una gran aliada erótica: la tecnología.

Una empresa española diseñó estos dispositivos de comunicación sensitiva que, con un soft y conexión a Internet y Bluetooth, conecta a dos personas más allá de cualquier distancia y a un nivel erótico nunca imaginado. Cada movimiento, cada caricia, cada roce es percibido y disfrutado al máximo. Sus diseñadores afirman que Klic Klic “es capaz de hacer estremecer de placer a nuestra pareja desde dos puntos lejanos del planeta, vivir las mil y una noches de dos mil maneras distintas, hacer realidad los sueños más privados sin despertar un único rubor. Las fantasías privadas nunca habían sido tan sensibles a la realidad”.

Pasión por lejos

Los juguetes –que vienen en blanco o negro, con formas sobrias y elegantes y realizados con silicona médica- captan el movimiento que realiza cada miembro y lo devuelve según el grado de intensidad de los estímulos. Además, aclaran sus creadores, “incorporan más geometrías que la vagina normal, de la misma forma que también presenta una curvatura mayor que un pene, a la vez que es más marcado”. Y agregan: “Normalmente ciertas cosas sólo van dirigidas para mujeres y otras -muchas-, para los hombres. Pero nuestra idea es democratizar todo eso y desmitificar estos objetos. Nos gustaría que la gente viese esto como una oportunidad para ayudar a quienes vivan distanciados, nos dirigimos a todos los públicos”.

Por ahora, solo se comercializa en España. Afortunadamente, para el bien de muchas parejas, la idea es que pronto se pueda conseguir en todo el mundo.

banner fundacion