El espejismo de las encuestas

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El espejismo de las encuestas

Carlos Gómez / @gomezcarlos79

Desde la elección a gobernador del 2010 en la que participaron Javier López Zavala y Rafael Moreno Valle Rosas, el resultado de las encuestas nos ha enseñado que son un peligroso espejismo.

Sin importar la empresa que las haga, ya no son confiables.
Los mejores testigos de la farsa de las encuestas son Javier López Zavala, Enrique Agüera, Mario Rincón, Cabalán Macari, Angélica Ramírez, Ángel Trawitz, entre otros.
Todos ellos creyeron que por aparecer como punteros serían los ganadores de sus respectivas elecciones.
Nada de eso ocurrió.
Por el contrario, Rafael Moreno Valle Rosas, Antonio Gali Fayad, Víctor Giorgana, Graciela Palomares, Xitlali Ceja, entre otros, pueden dar un testimonio distinto.
Todos ellos estaban debajo de sus contrincantes en las encuestas pero resultaron los ganadores.
¿Qué ocurrió?
Los encuestadores ponen sobre la mesa muchas variables para tratar de explicar por qué no se mantuvieron las tendencias que ellos tenían.
Y su respuesta más recurrente es que las encuestas sólo son la fotografía del momento en la campaña en la que se hace el estudio, pero no implica que se deba mantener la tendencia hasta el día de la elección.
Tony Gali sabe, más que nadie, que cualquier desventaja que presenten las encuestas puede ser remontada con una campaña efectiva.
El candidato del PAN sabe que el juego de la percepción es importante pero no define el voto de los ciudadanos.
Es decir, por más que se diga mil veces que determinado candidato lleva una “ventaja inalcanzable” no influirá en el voto de los posibles electores.
Lo que en realidad convence son las propuestas y la guerra sucia.
Eso sí es más efectivo.
Sin embargo, tampoco es garantía de triunfo.
El espejismo de las encuestas es muy peligroso para los que van arriba en las preferencias electorales porque el llamado “voto oculto” es real.
La gente no siempre dice la verdad en sus respuestas para las empresas encuestadoras.
Así que en estos momentos Tony Gali no puede confiarse con la ventaja que le dan todas las empresas encuestadoras, incluida la del periódico El Financiero.
Y tampoco Blanca Alcalá debe desanimarse y dar por pérdida la elección ya que faltan muchas semanas de campaña.
La experiencia nos indica que por ahora las encuestas son un arma de doble filo.
Lo mejor es tomarlas como un indicio y no confiarse de ellas.
La preferencia electoral se gana a nivel de tierra.
Y el mejor ejemplo es Rafael Moreno Valle Rosas.
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