Gravisimas desapariciones

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De confirmarse que hay seis personas que fueron desaparecidas por el aparato gubernamental, estaríamos ante la configuración de un escenario verdaderamente siniestro, que rebasa con mucho la de por sí ya grave situación de los presos, perseguidos y procesados políticos.

La dimensión de este asunto cobra visos sumamente inquietantes cuando una de las posibilidades de la desaparición es el presunto robo que las víctimas habrían cometido en una propiedad del titular de la Fiscalía General del Estado, Víctor Antonio Carrancá Bourguet.

Obviamente si los hombres, cuyo paradero hoy se ignora, allanaron un inmueble y lo saquearon, debieron ser detenidos, presentados ante un juez, procesados, sentenciados y encarcelados, pero de ninguna manera desaparecidos, porque eso implicaría la destrucción del Estado de Derecho por quienes deben ser los primeros en preservarlo.

Si el Fiscal nada tiene que ver en las desapariciones, de todas maneras su responsabilidad no es menor: la dependencia a su cargo debe encontrar cuanto antes a los desaparecidos, porque el clima de zozobra e indignación va creciendo peligrosamente y con él se resquebraja aún más la alicaída confianza en las instituciones.

Así las cosas, el sexenio que ha encabezado Rafael Moreno Valle Rosas tiene en su recta final un año que se vislumbra como dantesco y es por eso que la Fiscalía General del Estado debe encontrar cuanto antes a los desaparecidos o el estado de descomposición puede llegar a puntos irremediables.

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