Guerra sucia puede definir la minigubernatura del 2016 en Puebla

Aunque expertos del TEC y la Ibero coinciden en el efecto de las campañas negras, afirman que funcionan mejor las estrategias propositivas.

Las guerras sucias y campañas negras entre partidos y contendientes políticos pueden hacer la diferencia entre ganar o perder un proceso electoral y la minigubernatura del 2016 en Puebla no es excepción, consideró la politóloga del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (Itesm) Maribel Flores Sánchez, en entrevista con 24 Horas Puebla.

Y es que en la entidad alrededor del 30 por ciento de los electores sonswitchers, es decir, que no tienen definido por quién votarán, por lo cual se encuentran en un estado cambiante e influenciable en el que las campañas de desprestigio entre candidatos impactan de forma considerable en sus decisiones que por lo tanto, pueden cambiar el rumbo de las elecciones.

Sin embargo, la apuesta por una estrategia política basada en lasdescalificaciones y el descrédito de las figuras políticas que contienden en un proceso electoral es negativa y contribuye al desencanto del electorado para emitir su voto, pues hace notar que el partido que emprende una campaña negra no tiene propuestas sólidas, además de que evidencia que, el candidato no cuenta con liderazgo suficiente para ocupar el cargo público por el que contiende.

“Creo que la campaña sucia demerita al partido, demerita la plataforma política sobre la que van a votar los ciudadanos. La guerra sucia es una muestra de que hay poco que ofrecer, o lo que se ofrece no tiene las características para triunfar en
una elección.

“Cuando se apela una guerra sucia, es porque hay una deficiencia respecto a las características que tiene una propuesta política, entonces si se va a privilegiar la guerra sucia es que hay un déficit en la propuesta política que tiene el candidato”, sostuvo la catedrática.

Las campañas políticas con guerra sucia como memes, videos en redes sociales, fotos en periódicos y demás –explicó– aunque momentáneamente llaman la atención, se pierde el interés de igual forma y su desventaja es que los ciudadanos empiezan a comparar entre partidos políticos de los que hacen uso de estos recursos y los que abonarán a un cambio.

Por su parte, Miguel Calderón Chelius, especialista en ciencias políticas y docente investigador en la Universidad Iberoamericana Campus Puebla, consideró que la guerra sucia en las campañas electorales generan un clima de desconfianza en los electores, pues no saben a quién creerle si al político que fue acusado o al acusador, lo cual daña los procesos institucionales.

Ambos docentes coincidieron que los partidos políticos, y por ende sus abanderados, tienen que optar por hacer campañas propositivas y concretas en las que prevalezcan propuestas concretas que atiendan las principales demandas de la población, pero sobretodo que inviten a ejercer el voto.

“Le apostaría a las campañas políticas que fueran informativas, en las que el ciudadano pueda tener mayor referencia de qué propuestas en concreto hay, porque lo que han recurrido recientemente son las descalificaciones, la guerra sucia entre políticos y candidatos.

“Le dejan muy poco margen a la propuesta y a las iniciativas de los partidos políticos. Cansan al elector y este obviamente se enfoca en los temas de poca relevancia y trascendencia y no en las decisiones que tendrán que tomar quienes aspiran a ciertos cargos públicos”, concluyó la especialista del Itesm.

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