Alertan por plomo en dulces mexicanos

Cd. de México (11 agosto 2017).- Al menos 6 caramelos consumidos por niños de la Ciudad de México tienen concentraciones de plomo por encima del límite establecido por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) estadounidense, detectó un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública.

Aunque la FDA establece que el límite permitido contenido en los dulces debe ser de máximo 0.1 partes por millón (ppm), la Rockaleta Diablo registró 0.70 ppm, el Tiramindo 0.37 ppm, la Ricaleta Chamoy 0.19 ppm, la Tutsi Pop 0.13 ppm, Indy Marimbas 0.22 ppm y Gudu Pop Chile 0.16 ppm.

Algunos de estos caramelos se encuentran entre los 20 más consumidos, según reporta “Plomo en los dulces consumidos y niveles de plomo en la sangre de los niños que viven en la Ciudad de México”, publicado en 2016 en la revista Environmental Research.

El estudio alerta que en México no existen reglamentos oficiales para regular la presencia de plomo en los dulces o para la ingesta diaria de plomo. Elsto a pesar de que hay suficiente evidencia de que incluso en las concentraciones sanguíneas más bajas puede haber daños irreversibles en el neurodesarrollo, la función neuropsicológica y el deterioro intelectual. Los investigadores encontraron una asociación significativa entre la ingesta de dulces de la semana anterior al estudio con los niveles de plomo en sangre de los niños.

“Esta evidencia debe utilizarse para presionar a las compañías para que mejoren la calidad de sus productos y para que el gobierno tenga leyes y vigilancia más estrictas. El plomo no debe encontrarse en ninguna cantidad en los productos de consumo, especialmente aquellos con los que los niños pueden tener contacto”, plantean. La publicación detalla que los dulces son parte importante de la dieta de los menores.

En promedio, los niños de entre 2 y 6 años reportaron comer menos de tres piezas por día. Los investigadores destacan que los niños corren un mayor riesgo de ser afectados por el plomo debido a su metabolismo; además de que un infante absorbe el 50 por ciento del plomo ingerido, en comparación con el 10 por ciento de un adulto.

Aunque no muestra efectos de manera inmediata, la ingesta de plomo afecta el neurodesarrollo de los niños y el coeficiente intelectual (CI). Una vez dentro del cuerpo, el plomo se distribuye hasta alcanzar el cerebro, hígado, riñones y se deposita en huesos y dientes.

Los efectos del plomo en la salud son irreversibles, pero una alimentación sana podría aminorar su absorción y el riesgo de desarrollar enfermedades renales y motoras durante el desarrollo y la etapa adulta.

Vía:   ER

______

banner fundacion