El sismo que viene (lo dice la UNAM)

El lunes en la televisión conversé con el doctor Víctor Manuel Cruz Atienza, del Departamento de Sismología de la UNAM. Mi última pregunta fue si teníamos idea de cuándo sería el próximo temblor.

Su respuesta me asustó. Ahora, con los doctores Shri Krishna Singh y Mario Ordaz Schroeder han escrito una nota informativa sobre lo que pasó el 19 de septiembre, en la que amplían esa respuesta.

Dicen: “Es muy probable. Bajo las costas del estado de Guerrero, por ejemplo, existe una brecha sísmica (i.e. segmento donde no ha ocurrido un terremoto significativo en más de 60 años) de 250 km de longitud en donde podría ocurrir un sismo de magnitud superior a 8. Este segmento se encuentra a unos 300 km de la Ciudad de México. Es decir, aproximadamente 150 km más cerca que la zona epicentral del terremoto de 1985. Estimaciones hechas por sismólogos de la UNAM sugieren que, si este sismo ocurriera en un futuro, las aceleraciones del suelo blando en la Ciudad de México podrían ser, bajo ciertas condiciones, mayores que las del sismo reciente de magnitud 7.1, y de 2 a 3 veces mayores que las de 1985 en particular para edificios de más de 10 pisos. La duración del movimiento del suelo sería mayor que las experimentadas en 2017 (alrededor de 3 minutos en su fase intensa)”.

También dicen: “No tenemos hasta el momento indicios de que las fuerzas de diseño (i.e. los criterios de resistencia estructural) actualmente vigentes en el reglamento de construcción de la Ciudad de México se hayan excedido durante el sismo del 19 de septiembre de 2017/…/ Independientemente de lo anterior, se sabe que existe un grave problema por falta de cumplimiento de las normas especificadas en el reglamento vigente de construcción, documentado en proyectos de investigación realizados en la UNAM.

En consecuencia, los daños observados se explican mejor con la falta de observancia de las normas, más que por posibles deficiencias en el Reglamento de Construcción actual”. Es decir, tenemos conocimiento y reglamento, pero no implementación.

Usted lo sabe: construir en Ciudad de México es un laberinto de burocracias que no se hablan entre ellas, algunas corruptísimas, que dependen de diferentes jefes —que si la delegación, que si el INVEA, que si el gobierno central— y eso da lugar a que las inmobiliarias hagan lo que quieran.

Prevención no es solo simulacros y alertas. Es otra cosa.

Porque el próximo sismo viene, lo dicen los que saben.

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