Las siete claves del socavón que indigna a México

El socavón del Paso Exprés de Cuernavaca parece un crisol de los males del México moderno. Un agujero se abrió en el asfalto de una carretera recién inaugurada a una hora de la capital. Un boquete de cinco metros de diámetro que se llevó dos vidas, las de un padre y un hijo que murieron asfixiados, bajo toneladas de tierra, encerrados en su auto. Nadie asume de momento la responsabilidad del deslave, ni las empresas constructoras, ni el Gobierno federal. Todos hablan de esperar. Que llegue el peritaje y hablamos. Faltan quince días para que esto ocurra y mientras tanto los medios mexicanos recogen testimonios -de vecinos, de trabajadores de Protección Civil-  que lanzan testimonios parecidos: se les dijo y no hicieron caso.

1. El hecho

El pasado 12 de julio, Juan Mena López, de 56 años, y su hijo Juan Mena Romero, de 36, cayeron en su coche en un socavón que se abrió el kilómetro 93 de la autopista que conecta a la Ciudad de México con Cuernavaca (Morelos). Los elementos de Protección Civil tardaron más de ocho horas en sacar el auto del hoyo de cinco metros de ancho.

La familia de las víctimas han solicitado justicia al Gobierno mexicano. “La armonía de esta familia fue cancelada por la negligencia y eso las palabras ni los términos legales lo pueden tapar”, dijo Sonia Mena en el sepelio de su padre y su hermano. Este viernes se dio a conocer que las dos personas no fallecieron por el impacto del golpe sino por asfixia. Los resultados de la autopsia, dados a conocer por un programa radiofónico, revelaron que padre e hijo estuvieron vivos entre 90 y 120 minutos después de caer.

2. La carretera

Hasta el accidente, el Paso Exprés -a cargo Aldesem (filial de Aldesa en México) y Epccor- aparecía como uno de los pocos éxitos del Gobierno de Enrique Peña Nieto. Inaugurado a principios de abril, la ampliación de la ronda de Cuernavaca ahorraba algo más de 20 minutos a los conductores. Gracias a los nuevos 14 kilómetros de autovía, el viaje en carro de la Ciudad de México a Acapulco rompía la barrera de las tres horas y media. Sin ir demasiado rápido, ahora podía hacerse en tres horas.

En vacaciones, buena parte de los vecinos que dejan la capital toman la carretera del litoral. Muchos van a Acapulco, el destino de playa más importante de la costa del Pacífico. Otros la usan para llegar a los pueblos turísticos cercanos a la ciudad, como Tepotzlán, o municipios algo más alejados, ya en el tórrido Estado de Guerrero. En los primeros días de Semana Santa de este año, 41 vehículos accedieron cada minuto a la autopista.

Que el asfalto se abriera entre semana, de madrugada, evitó probablemente males mayores.

3. Avisos de peligro.

Los vecinos de los barrios que yacen a orillas del Paso Exprés indicaron su preocupación hace meses por los problemas que podría traer la nueva obra. En Mayo, delegados de Protección Civil de Cuernavaca, capital del Estado de Morelos, acudieron al libramiento para atenderlos. Según informó entonces el diario local Zona Centro Noticias, el director local de la agencia, Fernando Manrique, comentó que la “temporada de lluvias puede agravar los problemas colaterales ya reflejados en la vialidad, como la falta de estabilización de los muros, paredones, así como el riesgo latente de inundación” por basura abandonada.

El delegado de Protección Civil en Morelos, Javier Bermúdez, informaba estos días además de que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, SCT, responsable de la obra, había obviado sus señalamientos. “Hicimos un recorrido el 3 de abril, donde junto con el delegado [de la secretaría en Morelos], advertimos la problemática” explicaba. “Tuvimos una minuta que firmó la Secretaría de Gobierno, haciendo un llamado para que se corrigiera. El 2 de junio se hizo un nuevo documento”.

Hace apenas un par de semanas, vecinos de las colonias aledañas a la zona del socavón se manifestaron sobre la autopista, señalando el peligro del rio que se formaba bajo la obra.

4. Las irregularidades

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en Morelos dio a conocer el 31 de marzo, un día antes de inaugurar la vialidad, que el costo de la obra se había duplicado. En un principio se había anunciado que costaría 1.045 millones de pesos, pero terminó elevándose a 2.213 millones. La obra a cargo de Aldesem -de Grupo Aldesa- y Epccor estuvo envuelta en polémica desde que comenzó a construirse. En el transcurso de edificación se contabilizaron más de 80 accidentes y al menos 21 muertos, desveló esta semana El Universal. En una revisión hecha por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), el órgano encontró que durante la construcción de la obra hubo retrasos, pagos no justificados y modificaciones al proyecto original sin contar con la aprobación correspondiente.

5. Las empresas

El consorcio hispano mexicano formado por las empresas Aldesem (filial de Aldesa en México) y Epccor fueron las responsables de la construcción del paso exprés de Cuernavaca. La española Aldesa, presente en México desde hace 8 años, es una de las constructoras de la torre de control del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México diseñado por Norman Foster y la terminal 3 de Cancún.

Hasta el momento la empresa sólo ha emitido un comunicado en el que reconoce que el drenaje no formó parte de las obras efectuadas. “La alcantarilla y drenaje cruzan a más de 15 metros de profundidad por debajo de la autopista y no formaron parte de los trabajos realizados para la construcción (…) El drenaje se colapsó por el exceso de agua y provocó la grieta en la carpeta asfáltica” señala.

Por su parte el nombre de Epccor ha aparecido vinculada a la polémica Estela de Luz, uno de los proyectos más polémicos y corruptos de la época de Felipe Calderón.

En su portal web se puede leer que la empresa también participa con la iniciativa privada con la construcción Crits del Teletón, la Sala Nezahualyotl, corporativos de Televisa y de IBM; aeropuertos de GAP y obras de Pemex, entre otras. El portal señala que la empresa mexicana tiene más de 70 años de experiencia en México.

La obra, de 14,5 kilómetros, comenzó a construirse en 2014 y debía terminarse en julio de 2016. Finalmente se inauguró en abril de 2017 con un costo dos veces superior al presupuestado.

6. La culpa no es mía

Autoridades estatales y federales no han tardado en culparse unos a otros o, cuanto menos, en pedir paciencia y tratar así de ganar tiempo. El gobernador de Morelos, Graco Ramírez, ha cargado contra el delegado estatal de la SCT. Ramírez ha explicado que le mandaron cuatro oficios para que atendiera los problemas que iban surgiendo en el paso y atendiera las quejas de los vecinos, cosa que no ocurrió.

El secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, ha explicado por su parte que la culpa fue de la lluvia y la basura acumulada en el drenaje. El secretario ha añadido que habrá que esperar los resultados del peritaje.

Por su parte, el consorcio de empresas encargado de las obras, dijo en un comunicado que el socavón fue culpa de la “erosión de una alcantarilla afectada por el exceso de basura y la acumulación extraordinaria de agua”.

De momento, la SCT ha destituido a su delegado en Morelos.

7. La indignación

La muerte de las dos personas en el socavón ha despertado la indignación de los mexicanos porque vuelve a evidenciar la corrupción y la negligencia con que operan los gobernantes, sin distinción de partido político. Las irregularidades que han denunciado los medios en los últimos días vuelven a colocar a la gestión del presidente Enrique Peña Nieto en el ojo del huracán. Su secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza (PRI), también está envuelto en la polémica y pese a las voces que han exigido que sea destituido, Peña Nieto ha optado por cortar las cabezas menores involucradas en el escándalo.

Un día después de que el coche de Juan Mena y su hijo cayera en el socavón, se anunció que José Luis Alarcón, delegado de la SCT en Morelos, había sido cesado. La Secretaría también dio a conocer que había iniciado una auditoría al centro SCT en Morelos. El vicepresidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Javier Bolaños (PAN), presentó una denuncia ante la Fiscalía general (PGR) en contra de Ruiz Esparza por el delito de ejercicio indebido del servicio público. El Colegio de Ingenieros ha anunciado un peritaje para determinar causas y dictaminar responsabilidades.

En medio de las críticas, el cuestionado Secretario de Comunicaciones y Transportes dijo que la familia de los fallecidos había aceptado la indemnización ofrecida por el Gobierno por “el mal rato que pasaron”. Al preguntarle los reporteros a si está dispuesto a renunciar al cargo, el funcionario dijo que el único que lo puede destituir es su jefe, el presidente Enrique Peña Nieto.

Vía: EP

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