A meses del arranque del Mundial 2026, la Secretaría de la Defensa Nacional ajusta su estrategia de seguridad con ejercicios que contemplan riesgos de alto impacto en territorio nacional.
En instalaciones militares de Santa Lucía, el Ejército puso a prueba el operativo “Ollamani”, un esquema que integra simulaciones de crisis en tierra y aire. El objetivo es fortalecer la reacción ante incidentes que involucren a selecciones, aficionados y sedes deportivas.
Las prácticas incluyen intercepción de aeronaves sospechosas, control de vuelos con posibles amenazas y preparación de aeropuertos como el AIFA y el AICM ante aterrizajes de emergencia. También se contemplan escenarios de toma de rehenes en aviones comerciales.
En el ámbito terrestre, las fuerzas federales ensayan respuestas ante ataques a autobuses de equipos, robos en carreteras y rescates de funcionarios bajo riesgo. Se suman maniobras para contener disturbios en estadios y atender emergencias en transporte público.
El plan incorpora protocolos contra explosivos, drones no autorizados y accidentes con materiales peligrosos en zonas urbanas. Cada acción se coordina con la Guardia Nacional y otras dependencias.
La estrategia prevé un Centro de Mando Conjunto que concentrará inteligencia en tiempo real para facilitar decisiones inmediatas.
Autoridades sostienen que el despliegue busca garantizar seguridad integral durante uno de los eventos deportivos más concurridos del mundo.